Ideas alrededor del Camino del Guerrero

En el calendario gregoriano nací un día 5 del tercer mes. En el tolteca, Macuilli es el cinco: la movilidad que lleva a la evolución, base del pensamiento de Quetzalcóatl. El tres, Yei o Eyi, se asocia a Chalchihuatl: el Agua Preciosa de la Vida, la Sangre del planeta y del cuerpo. Por ello, al leer el siguiente texto de Lolita Vargas Malinalticitl me pareció muy relevante escribir sobre lo importante que es el agua para ser feliz.
La base de la evolución se centra en las emociones, de la forma impecable de manifestarlas, depende la “realidad” futura. Del Nagual al Tonal. Todo surge de las “aguas primordiales” … Brote de todos el sabio y noble intento, con pureza de intención en el corazón, para “reconciliarnos con la esencia femenina del agua”, con la Madre Chalchihuitlicue. (Lolita Vargas Malinalticitl)
Para este ejercicio, pensemos primero en los ciclos lunares: a ciclos de 28 días (13 al año) vemos cómo el movimiento de la luna alrededor de la tierra provoca la elevación y baja de mareas, cuando la Luna está llena las aguas se elevan, cuando la luna es nueva las aguas bajan.
Con los efectos científicamente cuantificables que los movimientos de los cuerpos celestes tienen sobre nuestro planeta en mente, consideremos ahora que más del 70% de la superficie de la Tierra está cubierta por agua. Esto es, más del 70% de la superficie del planeta se mueve en consecuencia a frecuencias originadas por la posición que tiene nuestro planeta en el Universo.
Los humanos tenemos en el cuerpo hasta un 78% de agua. Y sí, nuestros cuerpos están igualmente influenciados por éstas frecuencias.
La conclusión es natural: no nos sorprenderá más nuestro “estado de ánimo”, si entendemos y reconocemos que existen momentos en éstos trece cliclos en que estaremos influenciados por vibraciones que nos hacen estar llenos de energía (luna llena), que nos hacen entrar en recapitulación (luna menguante), que nos llevan hacia nuestro centro (luna nueva) y provocan crecimiento y voluntad (luna creciente).
El Universo entero está formado por las mismas partículas. La disposición y combinación de éstas genera formaciones de cuerpos de diferentes tamaños, volúmenes, formas y colores, pero todas con las mismas propiedades de influenciar y ser influenciadas, por lo que está alrededor, esté cerca o lejos.
Pensemos ahora en la capacidad que tenemos de influenciar lo que nos rodea (Principio Hermético de Correspondencia: como es abajo es arriba y como es arriba es abajo). Así como inevitablemente nos impactan vibraciones que afectan nuestra conducta –y no sólo debemos tomarlas en cuenta, sino usarlas a nuestro favor-, así también nosotros tenemos la capacidad de hacerlo hacia todo lo demás.
En la Tierra, la vida se originó en el mar. La sangre y el líquido amniótico del vientre materno poseen una solución salina idéntica al agua marina; lo que hace que la presencia de agua y sal en el cuerpo humano sea gran parte de lo que nos mantiene vivos. El agua disuelve los minerales esenciales y el oxigeno en el cuerpo humano, limpia el cuerpo de tóxicos y desechos y transporta los nutrientes entre los órganos: es el elemento diseñado para generar vida.
El agua es un excelente conductor de vibraciones (y sus moléculas reflejan “estados de ánimo”, ver Masaru Emoto, Mensajes del Agua y El Poder Curativo del Agua). El agua es capaz de eliminar tóxicos en el organismo a la vez que introduce propiedades vitales sanas para dejarlo en armonía. El agua tiene memoria: responde a la actitud emocional, al pensamiento y a la palabra de quienes nos relacionamos con ella.
Sanar nuestro cuerpo involucra sanar nuestras tres cuartas partes de agua y aplicar una nueva actitud hacia lo que implica la salud psicofísica: un concepto donde la felicidad es integral, e implica que momento a momento, uno se acepte como es sin compararse con nadie, se ame y tenga gratitud hacia sí mismo, y que cada acto proyecte y refleje lo que uno es.
El lenguaje del agua es el de la transformación y el cambio.
El mensaje del agua es que la materia prima de la vida reside en nosotros mismos.
El alcance del agua es total y absoluto, y tiene la capacidad de potenciar y transmitir emociones.
Con voluntad y actitud metamórfica, el agua nos influencia haciendo sinergia con nuestro intento, y es un instrumento para transmitir vibraciones energéticas capaces de barrer con todos los tóxicos que traemos dentro (nosotros y nuestro planeta).
Éstos son tiempos del viento del poniente, el Viento Tlahuiztlampa -la casa de las mujeres guerreras-, de la energía femenina de la Diosa Chalchihuitlicue –la esposa de Tláloc, la Señora de las Aguas Vivas, la de la Falda de Jade, la que evoca el mantenimiento de la humanidad, su naturaleza emocional, el corazón –Yollotl-, el hemisferio derecho del cerebro, lo abstracto, la vida.
Éstos son tiempos de ser arquitectos de las ideas que han de manifestarse en nosotros mismos y nuestra realidad, de atrevernos a crear nuevos paradigmas sintiendo lo que pensamos y generando emociones a partir de nuestros pensamientos.
Ninguna destrucción masiva, ningún apocalípsis. El proceso en el que la humanidad nos encontramos, es un proceso de renovación, no de conclusión. Es un proceso de mejora no de digestión. Es un camino hacia una mejor actitud y, en consecuencia, a una mejor calidad de vida provocada para cada uno de nosotros. Todos somos uno. Tú eres yo, yo soy tú: INLAKESH.
Somos portadores de una herencia en vida, la de culturas ancestrales que entendieron mucho mejor que nosotros a qué vinimos y qué hacemos aquí. Somos mexicanos orgullosos de nuestas raíces y seguros de que basados en aquellos conocimientos tenemos acceso a mejores vidas, a mejores opciones.
2010: Estamos a poco mas de dos años de la fecha.
Crea consciencia.
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